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Mayor Salud

domingo, 21 de febrero de 2010

DEMENCIA POR CUERPOS DE LEWY

La enfermedad por cuerpos de Lewy o enfermedad por cuerpos de Lewy, es una enfermedad cerebral degenerativa, la segunda causa más frecuente de demencia entre los ancianos. Aunque sus síntomas son variables, las alucinaciones y las fluctuaciones cognitivas son las mas comunes.

A principios del 1900, mientras investigaba la enfermedad de Parkinson, el científico Friedrich H. Lewy descubrió unos depósitos anormales de preoteína que interrumpían el normal funcionamiento del cerebro. Estos cuerpos proteicos de Lewy se encuentran dentro de las neuronas (foto) y van produciendo su destrucción en forma gradual.
La pérdida neuronal se va asociando a un progresivo deterioro de la memoria, desorientación y mas tardíamente a síntomas parkinsonianos (rigidez, temblor, etc). Clínicamente la demencia por cuerpos de Lewy y la demencia por Párkinson en estadios avanzados son clínicamente iguales, no obstante la gran diferencia la hace el inicio de la enfermedad.
En la enfermedad por cuerpos de Lewy hay inicialmente deterioro de la memoria para luego comenzar con los síntomas parkinsonianos. En la demencia secundaria al Párkinson primero sobrevienen los síntomas motores arriba descriptos y luego la demencia.
Es importante diferenciar el tipo de demencia inicialmente ya que tienen diferente tratamiento pero ambas son tratables.

domingo, 14 de febrero de 2010

LA SOLEDAD AUMENTA EL RIESGO DE DEMENCIA.

La gente de mediana edad que tiene un defecto genético específico y que vive sola es la que más alto riesgo tiene de desarrollar demencia, afirma una nueva investigación.
Los que viven solos y tienen una variante genética determinada son quienes están más en riesgo.

El riesgo afecta a las personas que se separan o que quedan viudas después de una relación de muchos años antes de cumplir los 50 años, descubrió el estudio llevado a cabo en el Instituto Karolinska en Estocolmo.

Los científicos afirman que una variante del gen de la apolipoproteína e (APOE), es el factor de riesgo genético más importante para desarrollar Alzheimer.

Y este riesgo se incrementa cuando la gente de mediana edad vive sola.

Pero otros expertos afirman que hay muchas formas de reducir este riesgo de demencia.

Los de más riesgo:

A medida que la población mundial se envejece, la demencia y sus enfermedades asociadas, como Alzheimer, se están convirtiendo en un problema cada vez más grave.

En 2005 había cerca de 25 millones de personas en el mundo con demencia, pero los expertos calculan que esta cifra se incrementará a cerca de 81 millones para el año 2040.

La investigación del Instituto Karolinska, que aparece publicada en British Medical Journal (Revista Médica Británica) estudió a 2.000 hombres y mujeres en Finlanda cuando tenían unos 50 años y nuevamente 21 años después.

Los investigadores analizaron el estado civil de los participantes y llevaron a cabo pruebas genéticas para determinar si tenían la variante e4 del gen de la APOE.

Descubrieron que la gente que vivía sola tenía el doble de riesgo de demencia que los que vivían con una pareja.

Los viudos y viudas tenían tres veces más riesgo.

Pero los que tenía la variante e4 de la APOE que habían perdido a sus parejas y seguían viviendo solos, mostraron el mayor riesgo de desarrollar Alzheimer, la forma más común de demencia.

Tener una vida socialmente activa es una forma de reducir el riesgo de demencia.

Tal como señala el doctor Krister Hakansson, los resultados del estudio son importantes para ayudar a prevenir la demencia y la discapacidad cognitiva.

Según el científico, sería muy útil buscar alguna forma de "ayuda compasiva" para las personas que han perdido a su pareja.

"Quizás vivir en una relación de pareja podría significar desafíos sociales y cognitivos que tienen un efecto protector contra la discapacidad cognitiva en la edad avanzada" dicen los autores.

Y agregan que el vínculo con la variante e4 de la APOE tendrá que ser confirmado en otros estudios, pero el presente hallazgo apoya lo que se ha encontrado en investigaciones previas.

Más estudios

Tal como señala en la misma publicación la doctora Catherine Helmer, de la Universidad Victor Seglen en Bordeaux, Francia, "una posibilidad es que la edad y las condiciones de la viudez sean factores cruciales.

"Quedar viudo en años más avanzados, como ha sido el caso de participantes en estudios previos, es quizás menos estresante, especialmente si la persona vuelve a tener una relación de pareja pronto. En este caso la viudez no sería un factor de riesgo.

"Sin embargo, la hipótesis de que la viudez tenga un efecto biológico dañino tiene que ser comprobada, igual que la posibilidad de que exista una vulnerabilidad genética que vincule a la viudez con la demencia" afirma la científica.

La doctora Helmer agrega, sin embargo, que el vínculo entre la variante e4 del gen de la APOE debe tratarse con "cautela" porque éste es un estudio epidemiológico que analizó la incidencia de la enfermedad en una población y por lo tanto necesita ser confirmado con otros estudios.

Por su parte, la doctora Susanne Sorensen, jefa de investigación de la organización británica Alzheimer´s Society, afirma que "heredar el gen de la APOE es sólo uno de los muchos factores que pueden afectar el riesgo general de una persona de desarrollar Alzheimer.

"La evidencia sugiere que seguir siendo socialmente activo durante los años avanzados puede reducir el riesgo de demencia de una persona y vivir con alguien es ciertamente una buena forma de hacerlo.

"Sin embargo, la gente soltera no debe preocuparse -agrega la experta- porque hay muchas otras formas de reducir su riesgo de demencia".

Entre éstas los expertos recomiendan comer una dieta balanceada y mediterránea, ejercitarse regularmente y revisarse regularmente los niveles de coleterol y la presión arterial.

jueves, 11 de febrero de 2010

Demencias y Enfermedad de Párkinson

A diferencia de los enfermos de Alzheimer, los enfermos de Párkinson, son conscientes de sus fallos de memoria.
La demencia es entre 5 y 6 veces más frecuente en pacientes con enfermedad de Parkinson. En concreto, está presente en un alto porcentaje de los mayores de 60 años diagnosticados.
La vinculación de demencia y enfermedad de Parkinson se debe a la presencia de una patología múltiple. “A veces es la propia patología que ocurre en el Parkinson, la acumulación de la alfasinucleina, una proteína que se concentra en las áreas motoras y que, en los casos con deterioro cognitivo, también se presenta en las áreas corticales. En otras ocasiones se acompaña de Alzheimer, problemas vasculares, etc.

La demencia ofrece diversas peculiaridades en los pacientes con enfermedad de Parkinson. Por un lado, el problema no se centra en registrar la información, sino en recordarla adecuadamente. Por eso se recomienda facilitar claves que ayuden al enfermo a obtener una referencia: “Son diferentes a los afectados con enfermedad de Alzheimer, ya que se dan cuenta de que la memoria les falla”.

Efectos secundarios de los tratamientos
En la enfermedad de Parkinson se ven afectados de manera más llamativa los aspectos frontales, lo que dificulta la realización de varias tareas simultáneas. Además, en estos pacientes son más frecuentes las alucinaciones visuales y, en general, aparecen antes que en otras enfermedades, “en parte debido al tratamiento que reciben”.
Por otra parte, el deterioro cognitivo se presenta de forma diferente en función de la edad del enfermo. “Mientras que los pacientes jóvenes muestran más temblor y la enfermedad es asimétrica (actúa más en un lado del cuerpo que en el otro), las personas mayores desarrollan problemas de la marcha o equilibrio, por lo que estos factores se asocian más al desarrollo de demencia”, según la Dra. Litvan.
En la actualidad, la investigación se encamina al estudio de los factores genéticos implicados y a encontrar tratamientos que detengan el curso de la enfermedad. “Si logramos evitar que las proteínas sigan agregándose en la células conseguiremos estabilizar la enfermedad y aplicar terapias que palien los síntomas”.

viernes, 29 de enero de 2010

La corrección sistemática a los mayores con deterioro cognitivo puede ser contraproducente.

Una nueva ‘técnica de validación’ pone de manifiesto que es más ventajoso “captar la desorientación de la persona mayor y redirigir la conversación, sin negar de forma tajante lo que expone”. - En las fases tempranas del deterioro cognitivo, el cuidador debe emplear frases claras y sencillas. Posteriormente, es importante hacer un uso inteligente del lenguaje corporal y emocional. - Para los estadios más avanzados de la enfermedad, conviene tocar a la persona mayor antes de hablarle y hacerlo enfrente de él y mirándole a los ojos. - Una mala comunicación puede ocasionar problemas de conducta.
Es importante que los cuidadores no profesionales se formen en los aspectos esenciales del deterioro cognitivo que sufre un gran porcentaje de las personas mayores. Además, ha subrayado la necesidad de que dichos cuidadores adquieran los conocimientos esenciales para afrontar con éxito, a través de técnicas y estrategias específicas, este problema en la relación paciente-cuidador, evitando problemas de conducta que pueden surgir por la incomunicación. De otro modo no sólo se va a mejorar la calidad de vida del mayor, sino que el propio cuidador va a manejar de un modo más satisfactorio el estrés diario al que se tiene que enfrentar, evitando así la aparición de problemas de salud, tales como el conocido como síndrome del cuidador.

Estrategias para una mejor comunicación:
En el deterioro cognitivo, la persona mayor va perdiendo la facultad para expresarse y recibir estímulos comunicativos. Por ello, es conveniente que el cuidador adapte su expresión comunicativa al estado en el que se encuentra el mayor.

“En las primeras fases todavía se mantiene la comunicación verbal. A medida que el deterioro cognitivo avanza y se hace más acusado, la comunicación verbal va desapareciendo y se hace necesaria la comunicación no verbal”. Así, en los primeros estadios del deterioro, “es aconsejable emplear palabras sencillas y frases cortas. También es importante tener en cuenta que no sólo hay que valorar el qué se dice, sino el cómo se dice, ya que la forma de decir las cosas influye notablemente tanto en la adecuada transmisión de los mensajes como en su aceptación por parte del receptor de los mismos”.
A medida que el deterioro cognitivo avanza, “el cuidador debe poner más cuidado en captar el lenguaje corporal y las emociones del mayor”, y, del mismo modo, hacer más hincapié en el “uso de este lenguaje corporal y emocional” cuando se comunique con el mayor, ya que, “va a permitir darse cuenta de cuál es el estado de ánimo del mayor”. “Además conviene transmitir mensajes objetivos”.
En las últimas fases de las demencias –en las que el deterioro cognitivo es muy severo -, “la desconexión es muy grande, pero, sin embargo, no hay ruptura”. En este punto de la relación cuidador-paciente, cobra especial relevancia la mirada y el contacto físico. “Es importante que el cuidador toque a la persona antes de iniciar la conversación, le hable de frente y le mire a los ojos mientras habla, ya que en estos estadios de la enfermedad, los mayores con deterioro cognitivo pierden gran parte de su visión periférica. De no hacerlo de este modo, es difícil que centren la atención en nosotros”.

Distinguir entre la enfermedad y la persona:
“El cuidador ha de distinguir en su relación entre la enfermedad y la persona, entendiendo que muchos de los comportamientos del mayor son fruto de la patología, no de su personalidad.
A partir de ahí, ha de saber qué técnicas y estrategias se pueden poner en marcha para que la comunicación y, por tanto, la relación entre el mayor dependiente y el cuidador, sea lo mejor posible en cada momento”.
El cuidador, cuando pasan estas cosas, “debería intentar no obrar según sus impulsos; debe observar el origen –ver la causa de ese problema-, reflexionar sobre ello y decidir cuál es el comportamiento más adecuado en cada caso”. De otro modo, estas situaciones conflictivas dan como resultado la existencia de un “estrés diario que condiciona los pensamientos, que, a su vez, condicionan en parte los sentimientos y, por ende, la conducta final que el cuidador expresa con el mayor con deterioro cognitivo”.

lunes, 25 de enero de 2010

Los ejercicios mentales podrían retrasar la demencia

Leer, escribir y otros ejercicios mentales posponen el declive de la memoria asociado a la demencia

Las actividades que mantienen el cerebro activo, tales como leer, escribir y jugar juegos de naipes, pueden retrasar el precipitoso declive de la memoria que define la demencia, sugiere un nuevo estudio.

La demencia es un declive en la capacidad mental, especialmente las funciones de la memoria y funcionamiento, que pueden ser causadas por enfermedades específicas tales como el Alzheimer y el Parkinson, así como los ataques y las infecciones al cerebro.

Mientras se sospecha que la genética juega un papel en la demencia, más y más estudios están mostrando que hay factores de estilo de vida que también podrían influenciar la severidad de los problemas.

El nuevo estudio, detallado en el número del 4 de agosto de la revista Neurology, involucró a 488 personas de edades de entre 75 y 85 que no habían tenido demencia al inicio del estudio. Se hizo un seguimiento de estas personas durante un promedio de cinco años; durante ese tiempo 101 de ellas desarrollaron demencia.

Al inicio del estudio, las personas informaron con qué frecuencia ellos participaban en seis actividades de esparcimiento que estimulaban el cerebro: leer, escribir, hacer crucigramas, jugar juegos de mesa o naipes, tener conversaciones grupales y tocar música.

Los investigadores observaron luego el punto en que la pérdida de memoria comenzó a acelerar rápidamente entre los participantes. Hallaron que por cada actividad adicional en la que una persona participaba, el inicio de la pérdida rápida de memoria se retrasaba aproximadamente 9 semanas.

"El punto de declive acelerado se retrasó 1.29 años para quienes participaban en 11 actividades semanales a comparación de las personas que participaban en solamente cuatro actividades semanales", dijo el autor del estudio, Charles B. Hall, del Instituto de Medicina Albert Einstein en Bronx, NY.

Los resultados se mantuvieron incluso cuando los investigadores tomaron como factor el nivel de educación de los participantes. A más alta educación menor ha sido la relación de ocurrencia de declive cognitivo en estudios previos (aunque algunos estudios han hallado una conexión opuesta).

Otros aspectos del estilo de vida de una persona han sido asociados con menores pérdidas de memoria por demencia, enfermedad de Alzheimer y declive cognitivo del envejecimiento normal.

martes, 19 de enero de 2010

¿Cuál es la relación entre la enfermedad de Alzheimer y los microsangrados cerebrales?

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la primera causa de demencia en los ancianos. Su diagnóstico es principalmente clínico, aunque los marcadores más importantes son las hiperintensidades distribuidas en la sustancia blanca y la atrofia de los lóbulos temporales mediales que se observan en las resonancias magnéticas del sistema nervioso central, y los ovillos neurofibrilares y las placas de amiloide en las autopsias.

En estudios recientes se observó que los microsangrados en T2 (una técnica especial de resonancia) son más prevalentes en los pacientes con EA.

La gravedad de la demencia se definió mediante la prueba del minimental de Folstein (Mini Mental State Exam, MMSE) y la función cognitiva se evaluó con diversas pruebas neuropsicológicas. Además, se realizaron estudios de imágenes a todos los participantes para determinar la atrofia cerebral y sangrados y se midió la concentración de distintos bio-marcadores (como el amiloide beta) en el líquido cefalorraquídeo (líquido que nutre el cerebro).

Como resultado, los investigadores observaron que los pacientes con microsangrados obtuvieron peores resultados en las pruebas (17 puntos de promedio en la prueba del minimental de Folstein, comparados con 22 puntos obtenidos por los participantes sin microsangrados). Además, aquellos con microsangrados tenían menores concentraciones de amiloide beta (proteína típica producida en la enfermedad de Alzheimer).

Los autores concluyen que los microsangrados se asociarían a manifestaciones clínicas y bioquímicas de la EA más significativas, lo que sugiere que tendrían un papel en la generación de la enfermedad.

martes, 12 de enero de 2010

La leptina y su relación con el Alzheimer

Según se indican en un estudio reciente investigadores estadounidenses concluyen que la personas con mayores niveles de una hormona supresora del apetito, conocida como leptina y producida por las células grasas, serían menos propensas que otras, evaluadas dentro de dicho estudio y con menores niveles de la hormona, a desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

El grupo halló que una persona que comenzaba con los menores niveles de leptina tenía un 25% de riesgo de desarrollar Alzheimer, mientras que quienes iniciaban con las mayores cantidades de leptina tenían sólo un 6% de riesgo de padecer cualquier forma de demencia. Igualmente, entre aquellos que se realizaron controles cerebrales, las personas con mayor cantidad de leptina tenían mayor volumen cerebral en el hipocampo -un centro clave de la memoria- comparado con las personas que empezaban con niveles de la hormona más bajos.
Está en estudio el desarrollo de un tónico natural con leptina que pueda prevenir o retrasar los efectos de la demencia senil.