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lunes, 25 de enero de 2010

Los ejercicios mentales podrían retrasar la demencia

Leer, escribir y otros ejercicios mentales posponen el declive de la memoria asociado a la demencia

Las actividades que mantienen el cerebro activo, tales como leer, escribir y jugar juegos de naipes, pueden retrasar el precipitoso declive de la memoria que define la demencia, sugiere un nuevo estudio.

La demencia es un declive en la capacidad mental, especialmente las funciones de la memoria y funcionamiento, que pueden ser causadas por enfermedades específicas tales como el Alzheimer y el Parkinson, así como los ataques y las infecciones al cerebro.

Mientras se sospecha que la genética juega un papel en la demencia, más y más estudios están mostrando que hay factores de estilo de vida que también podrían influenciar la severidad de los problemas.

El nuevo estudio, detallado en el número del 4 de agosto de la revista Neurology, involucró a 488 personas de edades de entre 75 y 85 que no habían tenido demencia al inicio del estudio. Se hizo un seguimiento de estas personas durante un promedio de cinco años; durante ese tiempo 101 de ellas desarrollaron demencia.

Al inicio del estudio, las personas informaron con qué frecuencia ellos participaban en seis actividades de esparcimiento que estimulaban el cerebro: leer, escribir, hacer crucigramas, jugar juegos de mesa o naipes, tener conversaciones grupales y tocar música.

Los investigadores observaron luego el punto en que la pérdida de memoria comenzó a acelerar rápidamente entre los participantes. Hallaron que por cada actividad adicional en la que una persona participaba, el inicio de la pérdida rápida de memoria se retrasaba aproximadamente 9 semanas.

"El punto de declive acelerado se retrasó 1.29 años para quienes participaban en 11 actividades semanales a comparación de las personas que participaban en solamente cuatro actividades semanales", dijo el autor del estudio, Charles B. Hall, del Instituto de Medicina Albert Einstein en Bronx, NY.

Los resultados se mantuvieron incluso cuando los investigadores tomaron como factor el nivel de educación de los participantes. A más alta educación menor ha sido la relación de ocurrencia de declive cognitivo en estudios previos (aunque algunos estudios han hallado una conexión opuesta).

Otros aspectos del estilo de vida de una persona han sido asociados con menores pérdidas de memoria por demencia, enfermedad de Alzheimer y declive cognitivo del envejecimiento normal.

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